Las familias potosinas degustan sus doce platos tradicionales en Viernes Santo, una costumbre que viene desde la época colonial en honor a los doce apóstoles y que representa la pasión y muerte de Jesús.
Aunque la iglesia establece el precepto de no consumir carne roja, la gastronomía local desarrolla una fusión de sabores con productos de mar, maíz propio de América y verduras, destacando el ají de sardina, el locro, el chupe de marisco y las achachas rellenas como parte de la herencia católica.
Mientras los fieles expresan su fe y devoción a través de cada preparación que simboliza sacrificio, bondad, abundancia e inocencia, la ciudad de Potosí vive su cultura y tradición con la procesión del Santo Sepulcro, esperando que las familias bolivianas compartan estos exquisitos platos durante el feriado muy largo de Semana Santa.