El Gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB), junto a otros sectores sociales, firmaron un acta de entendimiento el domingo tras casi cinco horas de diálogo en la ciudad de El Alto, acordando el levantamiento inmediato de las medidas de presión y la abrogación del polémico Decreto Supremo 5503, que había sido la “manzana de la discordia” y motivó una semana de bloqueos en más de 69 puntos estratégicos del país, aunque se preservarán los artículos referidos a la eliminación de la subvención a los combustibles, la reprogramación de créditos, la mejora de bonos sociales y el ordenamiento de la política salarial.
Aunque el presidente Rodrigo Paz señaló que el decreto abrogado cumplió su función económica y que ahora se elaborará un nuevo decreto en conjunto con las organizaciones sociales para mantener esas medidas clave –entre las que se confirma el fin del subsidio a carburantes–, el máximo representante de la COB pidió a las bases “ceder un poco” y confiar en el compromiso gubernamental, solicitando el levantamiento de los bloqueos que han perjudicado gravemente a la población y a la economía nacional.
Este acuerdo, que fue transmitido en vivo y generó reacciones encontradas –incluso con acusaciones de “vendidos” hacia algunos dirigentes cobistas–, marca un punto de inflexión en la crisis social, aunque mantiene en estado de alerta a los sectores movilizados que esperarán la promulgación del nuevo decreto en un plazo de 48 horas para dar por cerrado el conflicto y normalizar la circulación en las carreteras.