Viernes 30 de Abril 2021

¿La pandemia del Covid-19 nos está envejeciendo el rostro?

El duelo por la pérdida de un ser querido, el temor a contagiarse o contagiar a un cercano y el confinamiento prolongado, está afectando nuestra salud y puede verse en nuestra piel.

La pandemia no ha sido fácil para nadie. El duelo por la pérdida de un ser querido, el temor a contagiarse o contagiar a un cercano y el confinamiento prolongado tienen a la gran mayoría con altos niveles de estrés, angustia, ansiedad e incluso depresión.

La falta de sueño o no poder descansar como antes, también está afectando nuestra salud mental e incluso nuestro aspecto.

“Un paciente de mucho tiempo venía y decía: ‘Perdí a mis padres y siento que he envejecido años en este año’. Los miras y puedes ver que en realidad ha tenido un costo físico, y por un mecanismo biológico entendemos cómo funciona esto. Yo lo llamo envejecimiento por estrés”, dice el Dr. Rajani Katta, autor de “Glow: The Dermatologist’s Guide to a Whole Foods Young Skin Diet”.

Dr. Raj Dasgupta, especialista en sueño, profesor asistente de Medicina Clínica en la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, señala que el estrés afecta nuestra capacidad para conciliar el sueño y permanecer dormido, lo que también puede afectar nuestra piel, según informa CNN.

Dasgupta recuerda un estudio de 2010 sobre los efectos de la falta de sueño en el rostro. “Las personas privadas de sueño tenían los párpados hinchados y esos círculos oscuros debajo de los ojos y parecían tener más arrugas”.

“La presión crónica significa que los altos niveles de la hormona del estrés cortisol están inundando el cuerpo, lo que inhibe la producción de colágeno y ácido hialurónico en la piel”, señala.

“El colágeno es el andamio de la piel que previene las líneas finas y las arrugas, y el ácido hialurónico mantiene la piel tersa, por lo que la pérdida de estos realmente puede afectar tu apariencia”, agrega.

Una forma importante de cuidar la piel envejecida o sensible durante la pandemia es alternar entre “noches activas y noches de recuperación”.

Foto: Shutterstock

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