Domingo 06 de Enero 2019

Enfermera supo que tenía un tumor cerebral gracias a letrero que veía todos los días

Chantal Smits es una británica de 22 años que irónicamente trabaja con pacientes con cáncer.

Chantal Smits es una enfermera británica de 22 años que por años ha trabajado en el Hospital St. George en Londres con pacientes que padecen tumor cerebral.

Muchas veces las vueltas de la vida tienen una cuota de ironía que nos desconcierta y bien lo sabe Chantal, quien descubrió que también tenía un tumor incurable.

“Me sentía cansada todo el tiempo y solía quedarme dormida a las 8 pm, casi tan pronto como terminaba mi turno diario”, dice al diario The Sun.

Smith atribuyó su cansancio al extenuante trabajo que tiene como enfermera. “Trabajaba 40 horas a la semana y escribía ensayos todo el fin de semana. Y, en cualquier caso, ¡todas las enfermeras están destrozadas la mitad del tiempo! Es un trabajo cansador”.

La mujer no prestó atención a los síntomas, como dolor de cabeza y deficiencias visuales ocasionales, ni tampoco le dijo a su familia que se sentía extraña.

“Comparándome con los pacientes gravemente enfermos que veía todos los días, me dije que mis propios síntomas eran triviales y que tendría que aguantarlos”, señaló.

Sin embargo, un día le llamó la atención un letrero que veía todos los días pero que jamás se detuvo a leer. Ahí se explicaba los síntomas de tumor cerebral en jóvenes y niños. En ese momento se percató de sus molestias coincidían con lo que explicaba el cartel.

Chantal decidió ir a visitar a un médico y ahí se enteró de la terrible verdad: tenía un tumor cerebral. “Mi primera reacción fue estallar en lágrimas. Veo lo peor de lo peor en mi trabajo, y ahora asumí que iba a ser como los pacientes extremadamente mal que veo, día a día”.

“La buena noticia es que mi tumor está estable y actualmente no está creciendo. La mala noticia es que, debido a su posición en el tronco cerebral, no se puede realizar una biopsia”, señala.

A pesar de lo demoledor de la noticia, Chantal mira esto como una oportunidad que le dio el destino. “Creo que el hecho de tener un tumor cerebral, al igual que muchos de los pacientes con los que trabajo, me convierte en un mejor practicante. Ahora, cuando me encuentro con personas que viven con tumores cerebrales, realmente puedo empatizar con ellos”, asegura.

Fotos: Facebook

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